Hola a todos,
En esta ocasión les comentaré uno de los descubrimientos relativamente recientes de la arqueología mexicana.
Como es ampliamente conocido, en el pasado se han descubierto las tumbas de reyes y reinas Mayas. Sin embargo es la fecha y no se ha podido conocer ninguna tumba de la realeza Mexica o azteca.
Existen datos concernientes a la muerte y entierro del feroz y terrible y sin duda sanguinario tlatoani Ahuízotl, bajo cuyo mandato el imperio azteca llegó a su máxima expansión. Pues bien, según estas pistas es altamente probable que Ahuízotl se encuentre enterrado asociado al Templo Mayor de Tenochtitlán. Siguiendo este rastro fue que en 2008 se encontró un inmenso monolito de proporciones mayúsculas tales que supera a la Coyolxauhqui y hasta al mismísimo Calendario Azteca.
El monolito representa a la diosa de la Tierra, Tlaltecutli y en una de sus garras sostiene un leporino (conejo o liebre) asociado a diez puntos. Se ha interpretado que esto corresponde la fecha 10 Tochtli, que es la fecha de la muerte y entierro de Ahuízotl. Esta gran lápida escondía un tiro vertical en el cual se encontraron sucesivas ofrendas, aparentemente representando el orden cósmico conforme la religión Mexica. Recordemos que conforme a esta visión, el cosmos se encontraba ordenado en un una sucesión vertical de distintos mundos: mundos superiores o celestiales, el mundo de los hombres y el inframundo.
La ofrenda superior contenía entre otras cosas, los cuerpos de dos águilas, representando el mundo solar y celestial. Cerca del fondo se encontró un ofrenda acuática plena de corales, conchas y otros moluscos. Debajo de estos seres acuáticos se encontró la sorpresa más singular de todas y no fue la tumba de Ahuízotl.
Pues bien, en la última ofrenda se encontró el cuerpo de un canino, aún no identificado como perro o como lobo. A este canino se le ha denominado el "ARISTOCANINO" y es que su cuerpo estaba cubierto de ricos atavíos que incluían un collar de jade, un cinturón de conchas y en sus patas traseras unos delicados cascabeles de oro.
Se ha interpretado que las conchas representan las aguas inferiores que deben cruzar los muertos en su camino al inframundo. El aristocanino se encuentra por lo tanto representando el Mictlán y de repente al propio dios Xólotl. Cabe mencionar que la duda acerca de la especie de pertenencia del aristocanino (perro o lobo) implica la presencia de fuerte dentadura, por lo que aclaramos enfáticamente que NO se trata de un perro desnudo, reconocible de inmediato por su disminución dental.
Aún así, esta es una nueva muestra de la importancia simbólica de los animales, incluidos los caninos en la cosmovisión prehíspánica. Al parecer existe un túnel asociado a este contexto. Acaso en el futuro, este túnel nos lleve por fin a ver frente a frente a Ahuízotl, el gran tlatoani conquistador.
El monolito ha sido por fin levantado tras un arduo proceso de restauración que ha permitido conservar restos de los pigmentos originales. de hecho otras piezas como el Calendario Azteca y la Coyolxauhqui, seguramente poseyeron una cubierta cromática similar.
Lo último que deseo comentar es que si bien los animales se incluyen en el mito prehispánico, como sucede en todas las religiones del mundo antiguo, esto no implica que cada vez que esta gente veía a un perro o a una águila se hincaban ante ellos. Esta concepción es errónea, ya que el ámbito simbólico habita espacios distintos, aunque no necesariamente desligados de la vida cotidiana. El ejemplo que más uso al respecto es que en la religión católica la paloma representa al Espíritu Santo, entidad creadora de la Vida...pero no por ello cada vez que lanzamos maíz en la plaza creemos que estamos ante la divinidad.
Saludos,







Cancún
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