Insisto, “somos un pueblo mediocre”. La prueba está en que en todo, figuramos a media tabla. No estamos en la cola de nada.
¿Cómo salir de la mediocridad que nos tiene presos? ¿Por qué somos así? Decía Honorato Balzac que “la mediocridad no se imita”, aunque estoy convencido que éste patrón de comportamiento lo tomamos de algún lado. México creció a la sombra de esquemas totalitarios de mando... Y la característica de ese proceder, se basa en la distancia que se traza entre la sociedad y su estructura rectora. Haciendo de todos los gobernados; gente pasiva, conformista, ignorante e improvisada. En vez de que busquemos la dignidad y un sitio por nuestros merecimientos, nos conformamos con acomodarnos lo más lejos posible del reflector para no figurar a la cabeza de nada —no vaya a ser que seamos vistos—. Admiramos una postura valiente, pero no la asumimos ante la responsabilidad que implica. No nos ha preocupado encontrar respuestas en el conocimiento, al intuir que de nada nos servirá su búsqueda. La idea de perderse entre la multitud resulta conveniente. El anonimato es garantía de impunidad... Y eso nos atrae. Impunidad como herramienta de sobrevivencia. Por todo esto, la mediocridad se vuelve pretensión. Después de todo en esta vida; algunos hombres nacen mediocres, otros logran mediocridad y a otros la mediocridad les cae encima. Nos contenta nuestro pequeño mundo. Sin aportación, vocación o excelencia. Si otro sobresale, más que admiración nos causa envidia. Buscamos denostarlo. El modelo de la mediocridad nos da sombra y funciona. Dejamos la agilidad a un lado. El tiempo no corre prisa. Las premisas del pasado decididas por otros, tienen peso a la hora de trazar el futuro. El tamaño de nuestra pretensión siempre resulta corto. Vivimos con intensidad el cortoplacismo, que aunque no es una palabra admitida en el español, sí es aceptable para nuestras vidas. Todo lo que hacemos, lo aplaudimos. Después de todo “La mediocridad es lo excelente para los mediocres”. Somos un pueblo con sensibilidad y arte... mas nos contenta lo payo y un gusto que más que malo, resulta pobre.
Es mal vista la osadía, la vanguardia y la ruptura de paradigmas. Por eso no hay empresas nuevas ni actitudes innovadoras. Y aparte, reprobamos que otros sí se atrevan. “Los espíritus mediocres suelen condenar todo aquello que está fuera de su alcance”. Admiramos de manera inconfesable a los pueblos que son unidos, nacionalistas, productivos y subsidiarios, no obstante como prueba de nuestra pequeñez, ratificamos esta maldita mediocridad, al no acertar a reconocer la superioridad de otros.
En lo profundo de nuestra individualidad, la mediocridad tiene una explicación. Es causada por la ignorancia o falta de conocimiento. Por pura insensatez. Todos somos ignorantes en algunas áreas de nuestras vidas, lo cual es demostrado por la naturaleza de nuestros actos. La forma más rápida de conocerla en un hombre, es en aquel que no se siente “ignorante” en alguna área de su vida, o que bien siente que no necesita continuar su aprendizaje. Nos convierte en esclavos de actitudes y acciones que nos atan a lo más pequeño y tal vez seguro de la identidad que ostentamos.
Para salir de una condición no deseada, lo primero que hay que hacer es aceptarla. Insisto, “somos un pueblo mediocre”. La prueba está en que en todo, figuramos a media tabla. No estamos en la cola de nada. ¡Ahí la llevamos! Crecemos poquito. Producimos poquito. Opinamos poquito. Influimos poquito. Ostentamos poquito. Investigamos, aportamos, discernimos, entendemos y hablamos poquito. Lo justo para no desaparecer, aunque la idea siga siendo la de no aparecer como únicos, admirables, respetados... Venerados.
Somos un país que se nos entiende pequeño. Pequeño de alcances. Mas ese no es el problema. Lo grave es que así nos concebimos ante el espejo. Y ese es un mal que resulta irremediable.
Para sacudirnos de la mediocridad, debemos buscar atentar contra nuestra esencia... Para eso requerimos una mentalidad que no tenemos. Una autocrítica a la que no estamos dispuestos.
Para salir de la pequeñez y encontrar la grandeza.
El búho no ha muerto
pedro ferriz de con
¿Cómo salir de la mediocridad que nos tiene presos? ¿Por qué somos así? Decía Honorato Balzac que “la mediocridad no se imita”, aunque estoy convencido que éste patrón de comportamiento lo tomamos de algún lado. México creció a la sombra de esquemas totalitarios de mando... Y la característica de ese proceder, se basa en la distancia que se traza entre la sociedad y su estructura rectora. Haciendo de todos los gobernados; gente pasiva, conformista, ignorante e improvisada. En vez de que busquemos la dignidad y un sitio por nuestros merecimientos, nos conformamos con acomodarnos lo más lejos posible del reflector para no figurar a la cabeza de nada —no vaya a ser que seamos vistos—. Admiramos una postura valiente, pero no la asumimos ante la responsabilidad que implica. No nos ha preocupado encontrar respuestas en el conocimiento, al intuir que de nada nos servirá su búsqueda. La idea de perderse entre la multitud resulta conveniente. El anonimato es garantía de impunidad... Y eso nos atrae. Impunidad como herramienta de sobrevivencia. Por todo esto, la mediocridad se vuelve pretensión. Después de todo en esta vida; algunos hombres nacen mediocres, otros logran mediocridad y a otros la mediocridad les cae encima. Nos contenta nuestro pequeño mundo. Sin aportación, vocación o excelencia. Si otro sobresale, más que admiración nos causa envidia. Buscamos denostarlo. El modelo de la mediocridad nos da sombra y funciona. Dejamos la agilidad a un lado. El tiempo no corre prisa. Las premisas del pasado decididas por otros, tienen peso a la hora de trazar el futuro. El tamaño de nuestra pretensión siempre resulta corto. Vivimos con intensidad el cortoplacismo, que aunque no es una palabra admitida en el español, sí es aceptable para nuestras vidas. Todo lo que hacemos, lo aplaudimos. Después de todo “La mediocridad es lo excelente para los mediocres”. Somos un pueblo con sensibilidad y arte... mas nos contenta lo payo y un gusto que más que malo, resulta pobre.
Es mal vista la osadía, la vanguardia y la ruptura de paradigmas. Por eso no hay empresas nuevas ni actitudes innovadoras. Y aparte, reprobamos que otros sí se atrevan. “Los espíritus mediocres suelen condenar todo aquello que está fuera de su alcance”. Admiramos de manera inconfesable a los pueblos que son unidos, nacionalistas, productivos y subsidiarios, no obstante como prueba de nuestra pequeñez, ratificamos esta maldita mediocridad, al no acertar a reconocer la superioridad de otros.
En lo profundo de nuestra individualidad, la mediocridad tiene una explicación. Es causada por la ignorancia o falta de conocimiento. Por pura insensatez. Todos somos ignorantes en algunas áreas de nuestras vidas, lo cual es demostrado por la naturaleza de nuestros actos. La forma más rápida de conocerla en un hombre, es en aquel que no se siente “ignorante” en alguna área de su vida, o que bien siente que no necesita continuar su aprendizaje. Nos convierte en esclavos de actitudes y acciones que nos atan a lo más pequeño y tal vez seguro de la identidad que ostentamos.
Para salir de una condición no deseada, lo primero que hay que hacer es aceptarla. Insisto, “somos un pueblo mediocre”. La prueba está en que en todo, figuramos a media tabla. No estamos en la cola de nada. ¡Ahí la llevamos! Crecemos poquito. Producimos poquito. Opinamos poquito. Influimos poquito. Ostentamos poquito. Investigamos, aportamos, discernimos, entendemos y hablamos poquito. Lo justo para no desaparecer, aunque la idea siga siendo la de no aparecer como únicos, admirables, respetados... Venerados.
Somos un país que se nos entiende pequeño. Pequeño de alcances. Mas ese no es el problema. Lo grave es que así nos concebimos ante el espejo. Y ese es un mal que resulta irremediable.
Para sacudirnos de la mediocridad, debemos buscar atentar contra nuestra esencia... Para eso requerimos una mentalidad que no tenemos. Una autocrítica a la que no estamos dispuestos.
Para salir de la pequeñez y encontrar la grandeza.
El búho no ha muerto
pedro ferriz de con







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