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Son las seis de la tarde abro el refrigerador y únicamente me sobra un  cerveza. Es inicio de quincena  y no tengo ni un centavo. Pongo la lata al centro de la mesa y dudo en beberla. “carajo, se firme”.  En voz  baja para no despertar a Raquel.

Raquel duerme como anciana después de una noche de sexo duro e inhalar cuatro grapas bien servidas. ¿Qué más se puede hacer en un lugar donde la soledad destruye personas? (me gusta la soledad pero, pero en compañía de una mujer diría el cabrón de hasta las últimas consecuencias). Turismo y desarrollo, ¡mis huevos!

Me decido y bebo. Cerveza Gallo, qué demonios, no importa. Suena el teléfono. Es El Diablo. “No, no tengo, pero si me fías, te pago el treinta

Son las seis de la tarde abro el refrigerador y únicamente me sobra un  cerveza. Es inicio de quincena  y no tengo ni un centavo. Pongo la lata al centro de la mesa y dudo en beberla. “carajo, se firme”.  En voz  baja para no despertar a Raquel.

Raquel duerme como anciana después de una noche de sexo duro e inhalar cuatro grapas bien servidas. ¿Qué más se puede hacer en un lugar donde la soledad destruye personas? (me gusta la soledad pero, pero en compañía de una mujer diría el cabrón de hasta las últimas consecuencias). Turismo y desarrollo, ¡mis huevos!

Me decido y bebo. Cerveza Gallo, qué demonios, no importa. Suena el teléfono. Es El Diablo. “No, no tengo, pero si me fías, te pago el treinta”. No funciona. Ahora si estoy jodido. En dos tragos me termino lata. ¿Y ahora qué?

Observo a Raquel. Qué rica hembra. Tiene  veinticinco años. Desde los diecinueve me la estoy cogiendo. Firme, puta y callada. Además trabaja. Raquel  es de esas mujeres que al encontrar una verga dura deciden olvidar el mundo: no lo detienen, lo desechan. La conocí en la universidad ese mismo día se mojó en mi cama y chillo como cabra. La muy puta se enamoró de mí. Me gusta verla dormir  es como advertir un cadáver. A distancia no se disguste si respira o no. Siempre se recuesta desnuda sobre el colchón, con los pezones firmes y las nalgas abiertas. Sus tatuajes cortan la noche y su vagina sin vello humedece las sabanas. Su piel huele a sexo, a semen. Si no tuviera que trabajar la fornicaria todo el día hasta reventarla.

El reloj no avanza el tiempo se cuaja en la espesura de la playa. Un amigo – después de beber una botella de ron tras una noche de fiesta-,

Me confesó en la playa que playa del Carmen es un hoyo, un abismo un lugar olvidado, un sitio que ni los poetas toleran es Siberia en el Caribe me dijo ahora creo entender porque 

Porque. Aun son las seis de la tarde, parece. Raquel hace una mueca repentina. Abe los ojos como. Si un llanto repentino la altera. Se levanta con lentitud, pesadez, indolencia. Se agita el cabello al tiempo que sus tetas, a punto de explotar, escurre sudor. Pronto Raquel descubre, el reojo, una mancha de espuma que soltó mientras dormía. Esa mujer, esa mujer es mía, repito en mi cabeza mientras sujeto mis huevos con firmeza.

Raquel se pone de pie se rasca la entre pierna se estira como si buscara liberarse del momento, pero de pronto se da cuenta que no lo consigue. No importa. No dejo de contemplarla su desconcierto me pulsa la verga, me la estremece, me incendia.

 La mesa de la habitación es un desastre. La lata de cerveza naufraga en el vacío. En cenicero es un panteón  y los vasos evidencia de una accidentada y húmeda y no es el clima, es la intolerancia, la incomodidad de la nada. Raquel levanta las cejas y fija sus ojos en los míos. Que hembra, me excito nuevamente con la velocidad de una descarga. Camina hacia mí y las rodillas me crujen como si la rótula se me hiciera trizas. Qué más da, carajo.

Raquel se sienta en mis muslos y me soba la verga desmallada como si fuera jabón. Sus nalgas me mojan y lubrican mi piel. Sabe que hacer: tiene veinticinco años, puta madre. La muy cabrona se baja y me succiona los huevos como si hubiera nacido para ello. Le retengo la cabeza en el fondo de mi culo y hago que se trague mis joyas de un bocado. No se detiene. Al contrario, obedece con una disciplina militar, le gusta. Raquel es violenta, muerde agresiva por momentos pero después, después de unos minutos chupa con suavidad no exagero Raquel es Raque. Una criatura dispersa que la esquizofrenia la tiene al límite, como si supiera que la vida es una infección, o un subibaja, un juego de feria que no se debe desaprovechar por unos cuantos pesos. Vale madre. La quiero cupular con fuerza dejarla sin opción de escapar. Raquel me cuestiona nada con una templaza mercurial. Se escucha mamón, pero no. Me explico Raquel Quiere una grapa y no tengo como cumplir su demanda: ¡no hay!, y por si fuera poco el Diablo me mando al carajo, no fía. Raquel no revienta de cólera se contiene,  no sé porque quizás tengo suerte o simplemente le doy lastima. Me tranquilizo sin que lo note. Raquel Revisa la mesa hecha mierda como un felino que ha perdido el rumbo o simplemente se hace pendejo. Después de unos segundos Raquel encuentra por azar (quisiera creer no es así), el plato que usamos la noche anterior para desfragmentar la coca en polvo. A simple vista no se distingue nada. El plato luce vacio.  Es decir no hay residuos, no hay sobras. Al menos eso observo desde mi silla encajada en el piso con cadenas. Pero estoy inquieto sin, duda. Raquel toma el plato y lo examina a detalle (no hay nada, solo humo). Raquel no escucha Razones ni realidades y lame el plato. Lo chupa repetidamente. Su lengua repasa los bordes de plástico y absorbe un vano intento por hallar un montículo minúsculo de mierda “que perra terca”. Raquel tira el plato pero no le tiemblan las piernas y se abre como  abanico. Raquel me sonríe y me muestra que con el culo me engaño de quien vende un objeto como si se trata de una reliquia. El muslo me brilla por la humedad de sus nalgas, de su ano: la fornico, hasta reventarla.

 

 

La Mujer también tiene el trasero divino en dos. Pero es indudable que las nalgas de una mujer son incomparablemente mejores que las de un hombre, tienen más vida, más alegría, son pura imaginación: son más importantes que el sol y dios juntos, son un artículo de primera necesidad  que no afecta la inflación un pastel de cumpleaños en tu cumpleaños, una bendición de la naturaleza, origen de la poesía y del escándalo.

 

 

 

 

 

P. d. Cría cerdos y te sacaran los ojos, perdón cuervos.

 

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