En estas vacaciones, mientras estaba en la playa, me compré un par de revistas españolas de historia muy buenas e interesantes. En una de las revistas, salió un extenso artículo sobre d’Artagnan y sus mosqueteros. Una historia, más allá de la novela de Dumas, que no conocía y creo que les va a gustar tanto como a mi.
La cuestión es que d’Artagan y sus mosqueteros, existieron, aunque con diferencias respecto a los personajes de Dumas.
La cuestión es que d’Artagan y sus mosqueteros, existieron, aunque con diferencias respecto a los personajes de Dumas.
El personaje de d’Artagnan surge de las páginas del libro “Memorias del Señor d’Artagnan, escrito por Gatien de Courtilz, un soldado que compiló las historias de uno de sus superiores y en el cual se basó Alexander Dumas.
Empecemos por sus mosqueteros más famosos: Athos, Aramis y Porthos.
Athos fue en realidad Armand de Sillegue d’Athos, un mosquetero que nació en 1615 y murió en 1643 con apenas 28 años, en una pelea callejera.
El verdadero nombre de Porthos era Isaac de Portau, también mosquetero, nacido en el año 1617. A diferencia de su compañero, se retiró a la campiña para vivir con su esposa y murió muy viejo para la época, en 1712 a los 95 años.
El último de los Tres Mosqueteros, Aramis, se llamaba Henri d’Aramitz, se retiró a la campiña cuando se disolvieron los Mosqueteros. En 1654 volvió a Paris a reunirse con su amigo d’Artagnan, pero al llegar enfermó y murió.Habiendo hecho un brevísimo resumen de quiénes fueron los mosqueteros, podemos adentrarnos en la vida de d’Artagnan.
Para comenzar debemos aclarar que el verdadero d’Artagnan no vivió la época en la que lo describe Dumas, sino unos años más tarde. En el libro de Dumas d’Artagnan presta servicios en la corte de Luis XIII, con el Cardenal Richelieu. Pero el verdadero d’Artagnan fue Mosquetero del conocido como Rey Sol, Luis XIV y de su Ministro, Cardenal Mazarino.
Nació en Lupiac, en 1611 y en 1640 llegó a Paris donde se unió como cadete en las Guardias Francesas.
Entre 1640 y 1642 participó de varios asedios de las que salió siempre ileso. Luego de estas hazañas, entro en contacto con la compañía militar de elite que se encargaba de la custodia personal del Rey. El trabajo con los mosqueteros duró poco porque en 1646, Ana de Austria, Reina regente de Francia desde la muerte de Luis XIII y debido a que el futuro Luis XIV era aún menor.
Pero, gracias a la recomendación del jefe de Mosqueteros, el Cardenal Mazarino enroló a d’Artagnan en varias misiones secretas.
En 1649 volvió a la Guardia Francesa y cinco años después fue nombrado capitán. En 1657, cuando Mazarino restableció a los Mosqueteros, fue incorporado con el grado de subteniente. Un tiempo después alcanzó el mando efectivo del cuerpo.
Pero luego de tantos servicio, en 1659, mientras escoltaba a LuisXIV, conoció a su futura esposa Anne-Charlotte de Chancely, y se retiró a vivir su vida de casado. Tuvieron dos hijos varones. El matrimonio terminó muy mal porque Anne-Charlotte, harta de las infidelidades, renunció al matrimonio. Así, d’Artagnan volvió a su trabajo de Mosquetero. (Cabe señalar que a la muerte de d'Artagnan, sus hijos fueron "apadrinados" por el mismísimo Luis XIV y llegaron a formar parte de los Mosqueteros como su padre).
Empecemos por sus mosqueteros más famosos: Athos, Aramis y Porthos.
Athos fue en realidad Armand de Sillegue d’Athos, un mosquetero que nació en 1615 y murió en 1643 con apenas 28 años, en una pelea callejera.
El verdadero nombre de Porthos era Isaac de Portau, también mosquetero, nacido en el año 1617. A diferencia de su compañero, se retiró a la campiña para vivir con su esposa y murió muy viejo para la época, en 1712 a los 95 años.
El último de los Tres Mosqueteros, Aramis, se llamaba Henri d’Aramitz, se retiró a la campiña cuando se disolvieron los Mosqueteros. En 1654 volvió a Paris a reunirse con su amigo d’Artagnan, pero al llegar enfermó y murió.Habiendo hecho un brevísimo resumen de quiénes fueron los mosqueteros, podemos adentrarnos en la vida de d’Artagnan.
Para comenzar debemos aclarar que el verdadero d’Artagnan no vivió la época en la que lo describe Dumas, sino unos años más tarde. En el libro de Dumas d’Artagnan presta servicios en la corte de Luis XIII, con el Cardenal Richelieu. Pero el verdadero d’Artagnan fue Mosquetero del conocido como Rey Sol, Luis XIV y de su Ministro, Cardenal Mazarino.
Nació en Lupiac, en 1611 y en 1640 llegó a Paris donde se unió como cadete en las Guardias Francesas.
Entre 1640 y 1642 participó de varios asedios de las que salió siempre ileso. Luego de estas hazañas, entro en contacto con la compañía militar de elite que se encargaba de la custodia personal del Rey. El trabajo con los mosqueteros duró poco porque en 1646, Ana de Austria, Reina regente de Francia desde la muerte de Luis XIII y debido a que el futuro Luis XIV era aún menor.
Pero, gracias a la recomendación del jefe de Mosqueteros, el Cardenal Mazarino enroló a d’Artagnan en varias misiones secretas.
En 1649 volvió a la Guardia Francesa y cinco años después fue nombrado capitán. En 1657, cuando Mazarino restableció a los Mosqueteros, fue incorporado con el grado de subteniente. Un tiempo después alcanzó el mando efectivo del cuerpo.
Pero luego de tantos servicio, en 1659, mientras escoltaba a LuisXIV, conoció a su futura esposa Anne-Charlotte de Chancely, y se retiró a vivir su vida de casado. Tuvieron dos hijos varones. El matrimonio terminó muy mal porque Anne-Charlotte, harta de las infidelidades, renunció al matrimonio. Así, d’Artagnan volvió a su trabajo de Mosquetero. (Cabe señalar que a la muerte de d'Artagnan, sus hijos fueron "apadrinados" por el mismísimo Luis XIV y llegaron a formar parte de los Mosqueteros como su padre).
En 1661, luego de la muerte del Cardenal Mazarino, d’Artagnan estuvo muy cerca del Rey Luis XIV quien le encargaba cada vez con mas asiduidad, trabajos de riesgo y de protección de su persona y su familia. encargos que el mosquetero realizaba con total destreza y habilidad. Especialmente en el año 1667 cuando Francia intervino en la guerra contra España en el frente de Flandes.
Durante la campaña de Holanda, luego de apoderarse de cuarenta y dos ciudades, las tropas de Luis XIV iniciaron el asedio de Maastricht. Allí, el 25 de junio de 1673, 37 mosqueteros fueron muertos junto a su capitán, el conde d’Artagnan.
Probablemente no hubiéramos sabido nada de este mosquetero si un siglo más tarde, el genial Alejandro Dumas, no hubiera dado vida a su personaje más famoso.
Hoy en día, se puede visitar en Lupiac, en la región de Gers, no muy lejos de Toulouse, el museo de d’Artagnan, donde se cuenta la historia de este personaje.
A su llegada a Paris, entre una y otra maroma, había conseguido hacerse acreedor de la antipatía de los tres mosqueteros del rey, quienes lo retan a duelo; duelos éstos que se efectuarían el mismo día, a horas consecutivas. Se trata de D’Artagnan, gascón de 18 años, viajando hacia su futuro. Athos, Porthos y Aramis; tres contrincantes y solo uno tiene la posibilidad real, de satisfacer sus aspiraciones, pues a decir del mismo D’Artagnan, Athos -el primero en la lista de duelos- “…tiene el derecho de matarme primero” (P 60) Aquí nace esta historia-leyenda. Alejandro Dumas, es conocido como un romántico empedernido que llegó a publicar 1.200 obras, a razón de 40 volúmenes anuales en alguna oportunidad (1.854), siendo las más importantes entre otras, El Conde de Montecristo y la que nos ocupa. Reales e inmortales, estos personajes - extraídos de las “Falsas Memorias de Mr. D´Artagnan” (1.712), son coloreados magistralmente por el autor, en un AMBIENTE perfecto: Francia, en el siglo XVII, durante la monarquía absoluta en Europa (Francia, España e Inglaterra) la cual se extendió hasta el siglo XVIII. Este ambiente, destaca una humanidad dominada por la exaltación de valores y antivalores; sirviendo de marco a sucesos llenos de gracia y picardía; de acción y dramatismo; abundan historias de amor y de amistad, protagonizadas por nuestros galantes mosqueteros (algunas públicas otras llenas de misterio), aventuras prohibidas entre caballeros y cortesanas; batallas de honor, sirvientes destacados y pintorescos y principalmente, se narra la historia de amor de la reina de Francia, Ana de Austria (oriunda de España y abandonada por su esposo), con el Duque de Buckingham (Jorge Villiers) y todas las intrigas que lo rodean. La constante: La moral algo frágil de algunos caballeros de la época. Todo en un mapa bien organizado, alegre y divertido –sirviendo de tregua- que amortigua al lector, los acontecimientos históricos y políticos, que constituyen el trasfondo de esta espectacular obra. Internamente, Francia es el centro de enfrentamientos de todo tipo; El rey, Luís XIII (padre de Luís XIV, conocido históricamente como el Rey Sol), enfrentado (sin dejarlo ver) a su Primer Ministro, el Cardenal Armando Juan du Plessis de Richelieu, el cual ambicionaba más poder; quería dirigir Francia. El Cardenal a su vez, tenía por blanco, entre otros, a los hugonotes de La Rochela, al Duque de Buckingham y al Capitán de los Mosqueteros (Mr. Tréville), a favor de quien siempre se inclinaba el rey cuando había alguna disputa; pero el rey, hombre débil de carácter, no perdía oportunidad para dejarse influenciar por este siniestro primer ministro. Los hugonotes españoles, en constante trifulca con todos, principalmente con el rey, quien les había arrebatado su poder político y militar, por considerarlos una amenaza, y para completar el cuadro: España y Francia estaban en guerra y muy pronto también lo estaría Inglaterra. La inicial antipatía entre los tres mosqueteros y D’Artagnan, muy pronto se tornaría en admiración, respeto, y amistad; terminando del mismo bando y unidos al grito: ¡todos para uno y uno para todos¡ enfrentando los enemigos del Rey.Estos caballeros se convierten en compañeros inseparables, ante los más singulares peligros e intrigas urdidas por el cardenal, aliado a la maquiavélica milady (duquesa de Winsor) y al Conde de Rochefort; que desembocan en la declaración de guerra por parte de Inglaterra. Tanto el Cardenal como el Duque de Buckingham eran movidos a la guerra, más por intereses personales, que políticos o religiosos: Ambos amaban a Ana de Austria; el Cardenal de Richelieu, (rechazado por la reina) veía en cualquier daño que pudiera infringirle a Inglaterra un daño directo al Duque; éste a su vez veía en la guerra, la única oportunidad de acercarse a su amada, pues al no poder entrar a Francia como embajador, debía hacerlo como conquistador. Como vemos, el móvil de esta guerra no es del todo digno. D’Artagnany los tres mosqueteros unen sus fuerzas para salvar el honor y quizás la vida de la reina. Al final, casi vencida, milady en un despliegue de maldad y astucia, logra que se actualice el asesinato del Duque de Buckingham; y, en venganza contra D’Artagnan, envenena a Constance de Bonacieux (amor de D’Artagnan). La muerte del Duque, cambia el curso de los acontecimientos en la Rochela (en posesión de los hugonotes; pero sitiada por Francia); Los rocheleses, vencidos, –sin la esperanza de ayuda del Duque- se rinden. Lady Winter por su parte, es apresada por D’Artagnan y sus amigos; juzgada, condenada y ejecutada, en un juicio (que a mi juicio, no tiene parangón, ni aún en aquellos tiempos) constituyéndose este pasaje en algo…desconcertante (?), que no se compadece con el espíritu libre y generoso de los héroes que observamos desde el comienzo. Los Tres Mosqueteros, es en realidad, la historia del cuarto…de D’Artagnan; los desconocidos motivos del autor –demasiado brillante para ser distraído-aún son causa de discusión. Esta es una obra para leerla dos, tres…las veces que provoque, siempre tenemos algo nuevo que descubrir en ella. El epilogo de la obra, muestra a D’ Artagnan (ascendido a Teniente por el Cardenal), y a su archienemigo el Conde de Rochefort (malvado, brazo ejecutor del cardenal y amigo intimo de milady) abrazados en símbolo de amistad; el autor, siembra en el lector esta incógnita final, acerca del futuro de nuestro héroe, más cercano ahora a los villanos; incógnita que resolveremos VEINTE AÑOS DESPUÉS….pero eso forma parte de otro libro.
Durante la campaña de Holanda, luego de apoderarse de cuarenta y dos ciudades, las tropas de Luis XIV iniciaron el asedio de Maastricht. Allí, el 25 de junio de 1673, 37 mosqueteros fueron muertos junto a su capitán, el conde d’Artagnan.
Probablemente no hubiéramos sabido nada de este mosquetero si un siglo más tarde, el genial Alejandro Dumas, no hubiera dado vida a su personaje más famoso.
Hoy en día, se puede visitar en Lupiac, en la región de Gers, no muy lejos de Toulouse, el museo de d’Artagnan, donde se cuenta la historia de este personaje.
A su llegada a Paris, entre una y otra maroma, había conseguido hacerse acreedor de la antipatía de los tres mosqueteros del rey, quienes lo retan a duelo; duelos éstos que se efectuarían el mismo día, a horas consecutivas. Se trata de D’Artagnan, gascón de 18 años, viajando hacia su futuro. Athos, Porthos y Aramis; tres contrincantes y solo uno tiene la posibilidad real, de satisfacer sus aspiraciones, pues a decir del mismo D’Artagnan, Athos -el primero en la lista de duelos- “…tiene el derecho de matarme primero” (P 60) Aquí nace esta historia-leyenda. Alejandro Dumas, es conocido como un romántico empedernido que llegó a publicar 1.200 obras, a razón de 40 volúmenes anuales en alguna oportunidad (1.854), siendo las más importantes entre otras, El Conde de Montecristo y la que nos ocupa. Reales e inmortales, estos personajes - extraídos de las “Falsas Memorias de Mr. D´Artagnan” (1.712), son coloreados magistralmente por el autor, en un AMBIENTE perfecto: Francia, en el siglo XVII, durante la monarquía absoluta en Europa (Francia, España e Inglaterra) la cual se extendió hasta el siglo XVIII. Este ambiente, destaca una humanidad dominada por la exaltación de valores y antivalores; sirviendo de marco a sucesos llenos de gracia y picardía; de acción y dramatismo; abundan historias de amor y de amistad, protagonizadas por nuestros galantes mosqueteros (algunas públicas otras llenas de misterio), aventuras prohibidas entre caballeros y cortesanas; batallas de honor, sirvientes destacados y pintorescos y principalmente, se narra la historia de amor de la reina de Francia, Ana de Austria (oriunda de España y abandonada por su esposo), con el Duque de Buckingham (Jorge Villiers) y todas las intrigas que lo rodean. La constante: La moral algo frágil de algunos caballeros de la época. Todo en un mapa bien organizado, alegre y divertido –sirviendo de tregua- que amortigua al lector, los acontecimientos históricos y políticos, que constituyen el trasfondo de esta espectacular obra. Internamente, Francia es el centro de enfrentamientos de todo tipo; El rey, Luís XIII (padre de Luís XIV, conocido históricamente como el Rey Sol), enfrentado (sin dejarlo ver) a su Primer Ministro, el Cardenal Armando Juan du Plessis de Richelieu, el cual ambicionaba más poder; quería dirigir Francia. El Cardenal a su vez, tenía por blanco, entre otros, a los hugonotes de La Rochela, al Duque de Buckingham y al Capitán de los Mosqueteros (Mr. Tréville), a favor de quien siempre se inclinaba el rey cuando había alguna disputa; pero el rey, hombre débil de carácter, no perdía oportunidad para dejarse influenciar por este siniestro primer ministro. Los hugonotes españoles, en constante trifulca con todos, principalmente con el rey, quien les había arrebatado su poder político y militar, por considerarlos una amenaza, y para completar el cuadro: España y Francia estaban en guerra y muy pronto también lo estaría Inglaterra. La inicial antipatía entre los tres mosqueteros y D’Artagnan, muy pronto se tornaría en admiración, respeto, y amistad; terminando del mismo bando y unidos al grito: ¡todos para uno y uno para todos¡ enfrentando los enemigos del Rey.Estos caballeros se convierten en compañeros inseparables, ante los más singulares peligros e intrigas urdidas por el cardenal, aliado a la maquiavélica milady (duquesa de Winsor) y al Conde de Rochefort; que desembocan en la declaración de guerra por parte de Inglaterra. Tanto el Cardenal como el Duque de Buckingham eran movidos a la guerra, más por intereses personales, que políticos o religiosos: Ambos amaban a Ana de Austria; el Cardenal de Richelieu, (rechazado por la reina) veía en cualquier daño que pudiera infringirle a Inglaterra un daño directo al Duque; éste a su vez veía en la guerra, la única oportunidad de acercarse a su amada, pues al no poder entrar a Francia como embajador, debía hacerlo como conquistador. Como vemos, el móvil de esta guerra no es del todo digno. D’Artagnany los tres mosqueteros unen sus fuerzas para salvar el honor y quizás la vida de la reina. Al final, casi vencida, milady en un despliegue de maldad y astucia, logra que se actualice el asesinato del Duque de Buckingham; y, en venganza contra D’Artagnan, envenena a Constance de Bonacieux (amor de D’Artagnan). La muerte del Duque, cambia el curso de los acontecimientos en la Rochela (en posesión de los hugonotes; pero sitiada por Francia); Los rocheleses, vencidos, –sin la esperanza de ayuda del Duque- se rinden. Lady Winter por su parte, es apresada por D’Artagnan y sus amigos; juzgada, condenada y ejecutada, en un juicio (que a mi juicio, no tiene parangón, ni aún en aquellos tiempos) constituyéndose este pasaje en algo…desconcertante (?), que no se compadece con el espíritu libre y generoso de los héroes que observamos desde el comienzo. Los Tres Mosqueteros, es en realidad, la historia del cuarto…de D’Artagnan; los desconocidos motivos del autor –demasiado brillante para ser distraído-aún son causa de discusión. Esta es una obra para leerla dos, tres…las veces que provoque, siempre tenemos algo nuevo que descubrir en ella. El epilogo de la obra, muestra a D’ Artagnan (ascendido a Teniente por el Cardenal), y a su archienemigo el Conde de Rochefort (malvado, brazo ejecutor del cardenal y amigo intimo de milady) abrazados en símbolo de amistad; el autor, siembra en el lector esta incógnita final, acerca del futuro de nuestro héroe, más cercano ahora a los villanos; incógnita que resolveremos VEINTE AÑOS DESPUÉS….pero eso forma parte de otro libro.







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